El sol calienta, calienta las paredes, las de adobe, las de cemento, los tejados, el pasto, la pista, las gradas, a los perros que andan en la calle, el pasto, las flores, las hierbas, a los toritos y las cruces en los techos, las piedras; el sol nos calentaba esa mañana.
-. No te molestes porque no tengo celular Adriana
-. Eso no me molesta gil, nadie esta obligado a tener un celular y estar pendiente de el, para mi es pesado pero lo uso porque fue un regalo y ya
-. ¿Stoneces? (estonces)
-. Lo único que me jode es que no podre avisarte a qué hora vuelvo al barrio
-. Mmmm, te espero a las 4 en las gradas, al lado de la escuelita, voy estar mirando abajo hasta que aparezcas
-. Sí, a esa hora ya debo haber vuelto - digo sonriente, él también sonríe, nace un abrazo
-. Hasta luego mamicha
-. Nos vemos más tarde...
No sé si mi familia era presisamente unida, pero siempre que mamá decía que debiamos ir a una reunión, ibamos todos, sí o sí, salvo excepciones, cuando yo no daba rastros y no les quedaba más que irse sin mi. Ese día ibamos a casa de la hermana de mi papá, era un "almuerzo" si se le puede llamar así, porque al final iba ser una cena, eran las 6 de la tarde y aún no se podía recoger la comida del Horno. En Cusco se puede mandar una comida al Horno, hay bastantes, se lleva un pavo o lo que sea, hasta se puede mandar a hacer pan, solo das los ingredientes y pagas por lo que les cuesta preparar el pedido, es lindo. Eran las seis, a las cuatro yo iba a estar en las gradas, al lado de la escuelita, pero no, debiamos esperar, llego la noche, eran las siete y media, aún nada, tenía hambre, me arté, salí sin decir nada, empezó a llover, no muy fuerte, pero sabia que en minutos esa lluvia tranquila sería LA lluvia, espere impaciente una combi pequeña "El rápido" decia, subí, tres minutos más tarde la lluvia caía a chorros, las pistas llenas de agua, la gente tapandose, yo esperaba llegar pronto, esperaba que aún me esperara, seguro ya no estaba, ¿qué haría si ya no estaba? sé que me sentire triste pero que voy hacer, mmm, quizás..., quizás no, lo voy a buscar en su casa y lo esperaré ahí o en la banca de la tienda, cerca a su casa, así lo vería, y si la lluvia no paraba me mojaría, mm, no, iré a casa si la lluvia no para y no lo encuentro...mis pensamientos me aburrieron, llegué, subí la empinada pista tratando de no mojarme, ya no era tan fuerte la lluvia, mi corazón latia más fuerte cuando llegaba a las gradas, ya se fue, seguro ya no está, llegue a las gradas miré hacia arriba, hacia la escuelita, ahí estaba sentado cubriéndose la cabeza y tratando de abrigarse con su cuerpo, como un lindo erizo, miré la hora, él solo veía dentro de sus piernas, no me veía, eran las ocho, vaya mierda. subí rápido, cansandome, respirando agitadamente, escucho mis pasos, a pesar de que yo corría, era lenta, no llegué tan pronto, el empezó más rápido que yo, acercandose, nos encontramos, mejor dicho el me encontró, estabamos más abajo que arriba, más lejos de la escuelita que cerca de ella, "que lenteja soy" pensé y reí para mis adentros.
-. Hola - me dijo.
-. Perdón, esperaba el almuerzo...
-. A esta hora - preguntó.
-. Sí, al final no llegó...
-. ¿Tienes hambre?
-. ¿Tienes frío?
-. Sí - dijimos ambos.

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Thoqay