Decidiste asaltarme y que bueno.
Desátame...como el día que te arañabas la cara de desesperación, desgarrate como me desgarraste.
¿Por qué no me empujas como un costal de papas al abismo?
Quizas porque no eres bueno empujando, solo estiras las delgadas patas marrones, tus ojitos capuli se agrandan y las pupilas desaparecen.
El que recoje moneditas en los pisos que corren, ese me empujo como a un costal de piedras, de papas, de tierra...tierra mojada, incendiada. Me empujo y sin que nadie los empujara, subieron otros, esos muertos que andan en las superficias que mienten, diciendo que estan quietas. Diciendo nomas se desaparecen y tiemblan, derrumban lo que se para en sus mentiras, sus falacias de color marrón, de ahuecadores de tierra.
Tus palabras parecen soplidos, silvidos que terminan donde empiezan mis agujeros, esos negros llenos de mugre, apasionados por ocupar mis uñas. Dijiste que somos monos desnudos que intentan cubrirse, pero para que cubrirse si pronto lo que cubre se vuelve hilos destruidos, si total estaremos desnudos y ni el polvo lograra cubrir la pielpiel, esa que se mezcla, se une, las pieles son la piel...piel con piel.
Callas mientras yo quiero lanz-arte y Axomi muere para que el lunar en la pared, para que ese feo lunar, ese estorbo, sea un hueco para volar!
Quieren sacarme la mugre y la furia...como a las flores en la basura y como al veneno de la naranja que rodaba sin parar.
Sálvaras la piel, eso que cubre a los huesos y a la carne, la que suda y jadea...

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Thoqay